Nivel récord de recaudación artículo El Economista, 5 de abril de 2024

  • El tipo efectivo actual es, en promedio, el más alto que se refleja en la estadística

En 2023, la recaudación del principal impuesto de nuestro sistema fiscal, el IRPF, fue de 120.280 millones de euros, lo que es un nivel récord. Dicho en otras palabras, los españoles pagamos más IRPF que nunca. Esto se debió, como casi todo, a varias causas. Por una parte, hubo crecimiento económico y más empleo. Por otra parte, como comentábamos hace un par de semanas en elEconomista.es, también tenemos menos fraude y economía sumergida. Pero, también hay otro hecho relevante que no deberíamos olvidar, la inflación y sus efectos. Los contribuyentes no sólo pagamos más IRPF que nunca, sino que también tenemos que destinar más parte de nuestra renta a pagar el IRPF.

Esto quiere decir que, de media, el tipo efectivo del IRPF es el más elevado de la historia. Esto no es una opinión, sino un dato de la estadística oficial de la Agencia Tributaria. Y esto quiere decir que el IRPF ha subido. De hecho, si atendemos de nuevo a la estadística oficial de la Agencia Tributaria, el tipo efectivo medio de los grandes impuestos, IRPF, Impuesto de Sociedades, IVA e Impuestos Especiales también subió en 2023 y se situó también como el más elevado de la serie histórica.

Esto proviene fundamentalmente del IRPF, que compensó las rebajas (temporales) del IVA, aunque también se incrementó el tipo efectivo medio que pagan las empresas en el impuesto de sociedades. La inflación aumenta la recaudación del IRPF por dos vías, y eso sí, lo hace con retraso. Cuando la inflación se incorpora a las rentas, fundamentalmente salarios y pensiones que son más del 80% de las bases y de la recaudación, estas percepciones aumentan, «se inflan». Esto supone que la recaudación aumenta, como ocurre con cualquier otro impuesto que tenga una base monetaria (que son todos salvo algunos impuestos especiales). Por lo tanto, una parte del aumento de las bases del impuesto sobre la renta se debe a la inflación, aunque esto no supone una subida de impuestos.

Pero, la segunda vía es la propia progresividad del IRPF en tiempos de inflación, que, si no se corrige, da lugar a un aumento de la tributación. Esto se conoce como progresividad en frío, y se refiere al aumento del tipo efectivo, aunque no se haya incrementado, o incluso haya disminuido, la capacidad económica. Esto es una subida de impuestos. De hecho, ésta es, probablemente, la subida de impuestos más importante que hemos experimentado los españoles en mucho tiempo. Esto se puede ver muchísimo mejor con datos.

En 2014, tras las subidas del IRPF de 2012 y 2013, el tipo efectivo del IRPF se situó en récord en el 13% de la renta bruta de los hogares (es decir las bases declaradas en el IRPF). Luego este tipo disminuyó en 2015 y 2016 con la rebaja del impuesto. En 2019, con la inflación acumulada, y también como la renta media real había aumentado respecto a 2014 al final de la crisis, el tipo había vuelto a subir hasta el 12,8%. En 2023, el tipo efectivo llegó al 14,3%. Si consideramos que, de media, nuestra renta per cápita real no es superior a 2019, y que como mucho, debíamos pagar el tipo efectivo de 2014, que era por entonces el más elevado de la historia, podemos ver en qué se ha traducido la progresividad en frío: 1,3 puntos.

No parece tanto, pero cuando lo multiplicamos por la base del impuesto, la renta bruta de los hogares, 842.972 millones de euros, nos da una recaudación adicional de 10.959 millones de euros, sólo en 2023. Si tomásemos como punto de comparación el tipo efectivo de 2019, antes de la Pandemia, entonces la diferencia, el efecto de la progresividad en frío, asciende a 12.644 millones de euros, más del 10% de la recaudación del IRPF. Si se hubiese corregido la inflación acumulada entre 2021 y 2023, entonces en 2023, la recaudación del IRPF se hubiese incrementado, pero mucho menos del 9,9% que subió. Y eso hubiese supuesto que no se hubiese cumplido el objetivo de déficit.

Recordemos que, en 2023, el objetivo era un 3,9%, y quedamos en el 3,64%. Pero, 10.959 millones es un 0,75% del PIB, con lo que, renunciado a esta subida real de impuestos, y sin un recorte de gastos muy importante, nos hubiésemos desviado en más de medio punto. La progresividad es un principio fundamental del sistema fiscal recogido en el artículo 31 de la Constitución. Pero, con independencia del grado deseable, o tolerable por la economía, que es una cuestión política, la progresividad en frío no es precisamente «deseable», especialmente cuando la inflación es elevada.

El problema es que tampoco resultan deseables ni los recortes indiscriminados de gasto ni tampoco el déficit sin control. Se recauda más que nunca, especialmente en los grandes impuestos, y dentro de ellos en el IRPF, por recuperación económica y creación de empleo, por reducción del fraude, pero también por la inflación. Y, aun así, tenemos que reducir que el déficit, que es demasiado elevado, y no sólo porque nos lo imponen las reglas europeas, pero también porque no tenemos ni siquiera, superávit primario. Esto quiere decir que tenemos un déficit superior al 1% del PIB antes de pagar los intereses de la deuda. Con este panorama, los españoles llegamos a la declaración del IRPF 2023, que también batirá récords. Por una parte, se esperan más declaraciones, por encima de los 23 millones, de los que un 63% serán a devolver. Pero, ésta será una campaña en que la previsión es que se ingresen 7.000 millones de euros más de los que se devuelvan. La razón es que hay más ganancias de patrimonio y rendimientos de capital inmobiliarios (alquileres de vivienda) que en años anteriores.

Estas rentas no se retienen, y todo lo que hay que pagar en IRPF por obtenerlas, se ingresa en el plazo de declaración. Aquí se refleja que hay menos fraude y se declara más, entre otras cuestiones, por un mejor control. Pero, también hay plusvalías puramente monetarias, originadas por la inflación, que hace unos años no tributaban en el IRPF y ahora sí. Esto, aunque el Tribunal Constitucional considere que no afecta a la capacidad económica, debería corregirse, al menos en mi opinión. No es la única reforma que necesita el IRPF. Probablemente, lo más urgente sería corregir los supuestos en los que tener varios pagadores supone pagar más IRPF que teniendo uno solo. No es lo habitual, pero hay casos en rentas bajas, que podrían solucionarse sin un coste excesivo, como explicaba en un estudio con Carlos Victoria para EsadeEcpol hace un año. Entonces, ya pronosticaba que el IRPF 2022 iba a ser el más elevado de la historia, pero que el de 2023 volvería a batir el récord. En este día de la marmota, repito la predicción, el tipo efectivo del IRPF, partiendo del récord, seguirá subiendo en 2024. Necesitamos esa recaudación, pero también necesitamos una reforma fiscal en profundidad, que no debería olvidar la revisión de la eficiencia del gasto público