El freno alemán enfría las perspectivas económicas de Europa para el otoño El último PMI de agosto cae hasta los 47 puntos, el peor datos desde hace 33 meses. Los expertos abren el debate acerca de si el BCE debería ser más cauto en su política de subida de tipos

La economía europea en su conjunto y, más concretamente, la de los países del euro pueden estar viviendo la antesala de una recesión en el que el país más enfermo podría ser la locomotora europea, es decir Alemania. Y ya se sabe que cuando una locomotora se detiene, los vagones que le siguen se paran y no llegan a su destino. En este caso el destino sería llegar a 2024 con una economía en crecimiento y saneada para retomar las reglas fiscales, o lo que es lo mismo, reducir déficit y deuda a base de mayor crecimiento.

Pero nada más lejos de la realidad. Los últimos datos de actividad conocidos para la zona euro insisten en señalar la debilidad de la economía alemana. Es el caso del índice de gestores de compras, el popularmente conocido como indicador PMI, publicado este miércoles por la firma Markit y referencia adelantada de la actividad.

La lectura para la zona euro en el mes de agosto se ha situado en 47 puntos, frente a los 48,6 registrado en el mes anterior, lo que supone el peor resultado en cerca de tres años (en concreto 33 meses). Su interpretación depende de si el indicador es superior o inferior al nivel 50. Si supera este umbral indica que la economía está en expansión, si es inferior que decrece.

Para Max Wienke, analista de eToro en Alemania, los malos datos del sector servicios “se deslizan hacia el territorio de la contracción económica”, eclipsando las perspectivas ligeramente mejoradas del sector industrial.

Para este experto, la situación ha empeorado mucho a medida que el sentimiento negativo en el sector manufacturero se extiende al sector servicios. Considera que “en los próximos meses, los datos concretos revelarán si la situación es realmente tan sombría”.

Por su parte, Dominic Bunning, de HSBC, recalca que los últimos datos conocidos de PMI “añaden más presión sobre el euro y sugieren que la economía se está deteriorando más rápido y más ampliamente de lo esperado”. Para este analista además se suman los problemas derivados del nuevo aumento de los precios de la energía que amenazarán la recuperación de los ingresos.

Por su parte, Cyrus de la Rubia, economista jefe de Hamburg Commercial Bank, señala a EP que “el sector servicios de la zona euro muestra indicios a la baja con resultados similarmente débiles a los del sector manufacturero”. Este analista concluye que “la zona euro se contraerá un 0,2% en el tercer trimestre”.

Efectos en España

Esta situación también afectará, como no puede ser de otro modo, a la economía española, pese a que de momento se sitúa dentro de los tres países con menor tasa de inflación (2,3% en julio) y un crecimiento de la economía por encima de la media (1,8%). . En el sector exterior, las exportaciones puede seguir debilitándose ante la previsible ralentización de las economías europeas, especialmente la alemana, uno de los principales destinos de las ventas españolas.

Para de la Rubia, aunque las presiones inflacionistas siguieron situándose muy por debajo del nivel observado durante gran parte de los últimos dos años y medio, impulsadas por una caída de los precios en el sector manufacturero, las tasas de inflación de los índices de costes y precios cobrados aumentaron debido a las presiones alcistas de los costes salariales. “La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha hecho sonar la alarma de que la economía puede enfrentarse a aumentos salariales y menos productividad, lo que generaría una mayor inflación”, señala De la Rubia. Otro factor, en este sentido, son las tensiones de precios de los alimentos a lo largo de los próximos meses, derivadas de la sequía y la mala evolución de las cosechas

Confirmación

La crudeza del dato conocido este miércoles ya fue anticipada hace unos días por el propio Bundesbank, al afirmar que la economía de Alemania atraviesa una “fase de debilidad”, después de que la actividad se estancase entre abril y junio, tras la contracción de una décima en los tres primeros meses del año, y advierte de que es probable que la ‘locomotora’ siga paralizada en el tercer trimestre. En su informe, el Bundesbank espera que la economía germana “se estanque más o menos en el tercer trimestre”, según el último informe de coyuntura de la entidad.

Dudas para Lagarde

Precisamente este estancamiento cercano a una nueva recesión de la gran economía europea supone un quebradero de cabeza para el BCE. El banco “está combatiendo las elevadas tasas de inflación con su agresiva política monetaria, con el riesgo al mismo tiempo de ralentizar aún más la economía europea”, según Wienke, por lo que considera que un giro en los tipos de interés, actualmente en el 4,25%, resultaría esencial para volver a la senda del crecimiento.

Bunning sostiene que el BCE “podría verse en aprietos de cara a la próxima reunión prevista para el 14 de septiembre”. Por un lado, se encuentra el freno en la actividad, mientras que la tasa de inflación general en el euro ha tendido a moderarse en julio hasta el 5,3%, el nivel más bajo desde el inicio de la guerra de Ucrania. Más resistente a los descensos es, por el contrario, la inflación subyacente, anclada en el entorno del5,5% interanual, un nivel que sigue siendo muy elevado para el BCE. En su última reunión antes del verano, Lagarde apuntó que la decisión del 14 de septiembre dependería de la evolución de la economía en estos meses.

Rosa Duce, chief investment officer de Deutsche Bank España, considera que “la fuerte caída continua de los datos del PMI pondrá a prueba el optimismo de crecimiento del BCE”. Desde su punto de vista, la debilidad del sector manufacturero “podría ser más que cíclica” para añadir que “es un desafío difícil para el BCE en septiembre, ya que no está claro que la inflación esté donde el BCE la quiere”, para explicar que “no se puede descartar una pausa, pero no debe malinterpretarse como el pico”.

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